Lady Farnow fue la última tutora de Claire H. Simone; ésta confesaría en más de una ocasión a sus allegados que su vida habría sido una catástrofe de no tomar sus padres la decisión de dejarla a su cargo. Las influencias de la inglesa, de sus conocimientos de astrofísica, de su afición a la música, de su competencia en las reglas de la gramática tanto en su lengua como en la de la joven Claire o de su erudición en el conocimiento de la historia antigua provocaron en Simone el deseo de aprender esto y aquello. Sin embargo en la correspondencia publicada a su muerte, la francesa desvela a su editor cuáles fueron las claves más valiosas regaladas por Victoria Farnow y todas tenían que ver con la seducción.
Claire H. Simone practicó el arte de la fascinación toda su vida de manera meticulosamente estudiada, 'como un tapiz cuya gradual elaboración parece no tener sentido en los primeros pasos pero que no hay más que extender su resultado para no poder dejar de contemplarlo'. Nada parece que fuera natural y todo era absolutamente natural en ella, incluso su belleza.
Desde luego la totalidad de consejos de Lady Farnow no resiste su casi siglo y medio de vida pero algunas de sus indicaciones habitan la línea entre lo eterno y lo remilgado. Lástima que el género epistolar no esté de moda y hayan dejado de editarse las cartas de Simone.
Recuerda H. D. Mills en sus memorias la tarde en la que después de un viaje muy pesado de New Jersey a Tokyo, con dos escalas de por medio, llegó por fin al Hotel Princess de la capital nipona. De aquel periplo y de su posterior estancia en Japón dice Mills que lo extraordinariamente memorable fue la bienvenida que le regaló la recepcionista del Princess. Líneas dedicadas a esa sonrisa, que Mills por supuesto sabía que formaba parte del contrato de asistente de recepción de la mujer.
Que se deje morir de hambre a un perro atado a una cuerda es un hecho injusto, repugnante, que esto ocurra bajo el beneplácito de la gente que acude a presenciar esta agonía en una galería de arte desde luego es algo escandaloso. Muchas son las plataformas surgidas para denunciar lo ocurrido en la Galería Códice de Managua, Nicaragua, bajo la firma de Guillermo 'Habacuc' Vargas el año pasado.


